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No importa el lugar donde te hagas una herida ¡siempre sale sangre! Seguro que más de una vez te has preguntado por qué tiene ese color tan rojo o para qué sirve ¿Sabías que tienes entre 1 y 3 litros de sangre que recorren sin parar todos los rincones de tu cuerpo?

¿QUÉ ES LA SANGRE?

Cuando te das un golpe fuerte en la nariz o te haces una herida sale sangre. La sangre es un líquido de color rojo que siempre está en movimiento. Si miraras una gota de sangre con un microscopio te darías cuenta de que no solo es un líquido, sino que en él “nadan” también otras muchas cosas.

Un poco más de la mitad de la sangre está formada por un líquido claro, de color amarillento, que se llama plasma. El plasma contiene proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, minerales y otras sustancias, pero sobre todo una gran cantidad de agua.

La otra mitad de la sangre está formada por células que flotan en el plasma. Existen tres tipos diferentes de células de la sangre: leucocitos, eritrocitos y plaquetas.

Los leucocitos reciben también el nombre de glóbulos blancos. Se forman en el interior de los huesos, el timo y en los ganglios linfáticos y después pasan a la sangre. Son células que tienen formas distintas. Existen dos tipos: granulocitos (neutrófilos, eosinófilos y basófilos) y agranulocitos (linfocitos y monocitos). La función de los leucocitos es defendernos contra las infecciones. En 1 mm3 de sangre hay entre 5.000 y 10.000 leucocitos. Los eritrocitos también se llaman hematíes o glóbulos rojos. Son células pequeñas de color rojo y tienen forma de disco, hundido en su centro. Los eritrocitos se forman en el interior de los huesos y después pasan a la sangre donde viven allí tres o cuatro meses. Cuando envejecen se destruyen, sobre todo en el bazo. Son muy abundantes. Su función es transportar el oxígeno y el dióxido de carbono. Para ello, en el interior del eritrocito hay hemoglobina, un compuesto formado por proteínas y hierro. El oxígeno o el dióxido de carbono se unen a la hemoglobina y de esta manera son transportados de un lugar a otro. El color rojo de la sangre se debe al oxígeno que contienen estas células. En 1 mm3 de sangre hay unos 5 millones de eritrocitos. Las plaquetas se llaman también trombocitos y son las células más pequeñas de la sangre. Cuando un vaso sanguíneo se rompe, las plaquetas acuden a ese lugar y junto con otras sustancias de la sangre forman un tapón (coágulo). Gracias al coágulo las heridas dejan de sangrar. Las plaquetas se forman también en el interior de los huesos y después pasan a la sangre. En 1 mm3 existen entre 200.000 y 300.000 plaquetas.

Cuando nos sacan sangre para analizarla en el laboratorio decimos que nos han hecho un análisis de sangre. Los análisis de sangre nos permiten conocer el número de células y la cantidad de las sustancias que forman el plasma.

¿PARA QUÉ NECESITAMOS LA SANGRE?

Imagina un medio de trasporte un poco especial que recoge las mercancías donde se producen, luego las reparte por todas las casas y además se lleva todo lo que nos sobra o no necesitamos.

Pues bien, la sangre se parece a ese medio de transporte; su función más importante es recoger, transportar y repartir sustancias de un sitio a otro de nuestro cuerpo.

1. La sangre es la responsable de recoger en los pulmones el oxígeno del aire que respiramos y en el intestino delgado las sustancias nutritivas de los alimentos que hemos comido.

2. Es la responsable de repartir ese oxígeno y esas sustancias nutritivas a cada célula de tu cuerpo.

3. Es la responsable de recoger las sustancias inútiles o perjudiciales que producen las células y de llevarlas a los pulmones, al hígado o a los riñones para eliminarlas.

Además, la sangre transporta otras muchas sustancias o células que tienen funciones muy importantes. Si te haces una herida y se rompe un vaso sanguíneo, la sangre lleva a este lugar las células o sustancias necesarias para taponar la herida y evitar la pérdida de sangre (coagulación). Si entra en tu cuerpo un microorganismo contra el que hay que luchar, la sangre desplaza también hacia ese lugar las células o sustancias que van a combatirlo (defensa).

Para poder realizar todas estas funciones, la sangre tiene que moverse de un lado a otro de tu cuerpo, es decir tiene que circular, y esto lo hace impulsada por el corazón, dentro de unos tubos que se llaman vasos sanguíneos (arterias, capilares y venas).

LA DONACIÓN Y LAS TRANSFUSIONES DE SANGRE

Puede que alguna vez hayas leído u oído que se necesitan donantes de sangre, o que en un hospital falta sangre. Cuando una persona dice que ha donado sangre significa que ha dado parte de su sangre. Para poder donar sangre hay que ser mayor de edad y estar sano. Se extrae casi medio litro de sangre, se analiza para comprobar que no tiene sustancias perjudiciales y se guarda en unas bolsas especiales en un lugar llamado banco de sangre. Donar sangre no es peligroso, nuestro cuerpo es capaz de recuperar con rapidez la cantidad de sangre que hemos dado.

¿Pero para qué se necesita esa sangre y por qué es tan importante donarla? Si una persona pierde mucha sangre, por ejemplo en un accidente grave, su vida puede estar en peligro. Sin embargo, se puede salvar si recibe una transfusión, es decir si se repone la sangre que ha perdido. Para ello, los médicos utilizan las bolsas con la sangre que la gente ha donado. ¡Donar sangre puede salvar muchas vidas!

¿EXISTEN DIFERENTES TIPOS DE SANGRE?

Si alguna vez te han operado, seguro que el médico ha preguntado a tus padres si conocían tu grupo sanguíneo. La composición de la sangre es igual en todas las personas y sin embargo hay diferentes tipos de sangre. La presencia o no en la superficie de los eritrocitos de ciertas sustancias, nos permite diferenciar distintos tipos de sangre.

Conocemos dos sistemas de clasificación. El sistema ABO y el sistema Rh. El sistema ABO nos permite distinguir cuatro grupos sanguíneos, el grupo A, el grupo B, el grupo AB y el grupo 0. El sistema del Rh establece dos tipos de sangre Rh+ (positivo) y Rh- (negativo).

¿Y por qué es tan importante conocer el grupo sanguíneo? Algunos grupos sanguíneos no pueden mezclarse, esto significa que una persona solo puede recibir sangre de algunos grupos determinados, no de todos. Por eso es tan importante conocer el grupo sanguíneo antes de una operación y siempre que es necesario hacer una transfusión.

LAS ENFERMEDADES DE LA SANGRE

Las enfermedades de la sangre pueden aparecer a todas las edades y algunas son hereditarias. Pueden afectar a las células sanguíneas o al plasma. Las causas son el aumento o disminución del número de algún tipo de sustancia o de célula, o la alteración de su forma o de su contenido. Así por ejemplo, las leucemias, una forma de cáncer, son enfermedades debidas a un aumento del número de leucocitos en la sangre. Las anemias son enfermedades relacionadas con los defectos en el número o la forma de los eritrocitos de la sangre. En una hemorragia grave se produce una anemia por la pérdida de sangre y por tanto de eritrocitos. Otra causa de anemia se debe a que la cantidad de hierro que se toma con los alimentos es demasiado escasa para formar la hemoglobina de los eritrocitos. Este tipo de anemia se puede evitar tomando alimentos ricos en hierro y vitaminas, como legumbres, carne, huevos, pollo o pescado. Otras enfermedades afectan a la coagulación, como la hemofilia, una enfermedad hereditaria en la que se sangra con facilidad.

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